gay_sexo

Siguió besándome con su lengua llena de babas, repugnante. Tenía que tragar mucha saliva de aquel tipo, que yo trataba sin éxito de escupir, pero como me daba más se me acumulaba en mi boca. Estaba lleno de contradiciones. Que me tocara el pene, me gustaba; que me besara, no. Que me llenara de su baba, tampoco, pero tocarle su verga me excitaba.