Cuando bautizaron a la niña, os pedéis imaginar. Yo delante del cura, pensando en el pollón que se escondía tras la sotana y en mi amigo Javier enculado. Con Javier me sigo viendo, no tiene novia ni nada parecido. Nunca le he hablado del tema, pero sinceramente, cuando hemos estado a solas más de una vez me han dado ganas de decirle: